Esta edición de junio de Eco-Instigator llega en un momento en que el mundo se ve cada vez más azotado por crisis superpuestas: guerras, colapso ecológico, desplazamientos y desigualdades cada vez más profundas. En todos los continentes, estas realidades siguen poniendo al descubierto la fragilidad de sistemas construidos sobre la extracción, el militarismo y la concentración del poder. Sin embargo, en medio de estas fracturas, las comunidades siguen resistiendo, organizándose e imaginando caminos hacia la justicia y el bienestar colectivo.

El conflicto en curso en torno a Irán ha recordado una vez más al mundo que la guerra nunca está desvinculada de las realidades ecológicas. Más allá de la violencia inmediata asociada a esta guerra evitable, hay ecosistemas dañados, medios de vida trastocados, entornos contaminados y una atención desviada de responsabilidades climáticas urgentes. Estas realidades refuerzan una verdad importante que venimos repitiendo desde hace años: no puede haber justicia climática en un mundo en el que potencias unilaterales siguen configurando las realidades globales mediante la dominación, el control de los recursos y la violencia.

Fue en este contexto que la 4.ª Escuela de Justicia Ambiental y Social, celebrada en Lomé, Togo, creó un espacio fundamental para la reflexión y la construcción de movimientos. Participantes de toda África examinaron peligrosas “soluciones” climáticas como la geoingeniería, los mercados de carbono y otros parches tecnológicos que no abordan las raíces estructurales de la crisis climática.

Los debates revelaron cómo la mayoría de estos enfoques se limitan a reproducir patrones coloniales bajo una etiqueta verde, trasladando los riesgos a las comunidades vulnerables mientras permiten que los contaminadores sigan actuando como siempre. La Escuela reafirmó que las verdaderas soluciones climáticas deben estar arraigadas en la justicia, la participación democrática, la responsabilidad ecológica y la soberanía de los pueblos.

Este trimestre también fue testigo de la exitosa celebración de la Niger Delta Alternatives Convergence (NDAC) en Uyo, estado de Akwa Ibom, Nigeria. La convergencia, que reunió a activistas, líderes comunitarios, grupos juveniles, académicos y constructores de movimientos, impulsó alternativas centradas en las personas para el Delta del Níger. En el centro de las conversaciones estuvo la necesidad urgente de poner fin al abandono continuado de la región y de resistir la normalización de la devastación ambiental en nombre del lucro. La NDAC reforzó los llamados colectivos a la restauración ecológica, la gobernanza responsable, los medios de vida sostenibles y la justicia para las comunidades cuyas tierras y aguas han sido tratadas durante mucho tiempo como zonas de sacrificio. En este número se recogen importantes reflexiones y aprendizajes de esta edición de la NDAC.

Nuestras actividades de este trimestre pusieron igualmente de relieve la defensa de los derechos del océano y de los medios de vida costeros. En muchas comunidades africanas, la extracción en alta mar, la contaminación y las actividades marítimas abusivas siguen amenazando los ecosistemas marinos y la supervivencia de las comunidades pesqueras. Algunos de los informes incluidos en este número muestran que los océanos no son simplemente fronteras económicas para la explotación; nos recuerdan, en cambio, que son ecosistemas vivos que sostienen culturas, historias y medios de vida. Defender los derechos del océano sigue siendo, por tanto, inseparable de defender la dignidad de las comunidades y la integridad ambiental.

En medio de estas difíciles realidades, también encontramos espacios necesarios para la sanación, la creatividad y la resistencia cultural. A través del trabajo de nuestra Área de Cultura y Medio Ambiente, nos reunimos en eventos pensados para reavivar nuestra creatividad, entre ellos lecturas de poesía, conversaciones sobre libros y el evento EcoComedy. Estos momentos, que se recogen en este número, nos recordaron que la resistencia no se sostiene solo con indignación. El arte, la narración, el humor y la creatividad siguen siendo herramientas esenciales para la educación política, la sanación colectiva y la construcción de movimientos.

En todos nuestros programas seguimos comprometidos con enfrentar los sistemas de explotación y, al mismo tiempo, cultivar alternativas basadas en la justicia, el cuidado, la solidaridad y el poder colectivo. Esta edición de Eco-Instigator recoge historias de resistencia, reflexión y renovación.

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